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Cáncer de Próstata Recientemente Diagnosticado: Evaluando las opciones
Parte 1 de 3
PCRI Insights Febrero 2003 vol. 6, no. 1
Escrito por Mark Scholz, M.D., Oncólogo Especialísta en Próstata,
Marina Del
Rey, CA
Traducido por Victor Grimaldo,
Instituto de Investigaciones del Cáncer
de Próstata,
Los Angeles, CA
El cáncer de próstata recientemente diagnosticado es una
enfermedad en transición. Históricamente, debido a que era
diagnosticado en estadíos avanzados, su diagnóstico presagiaba
una muerte temprana justo como otros cánceres comunes. Sin embargo,
en los últimos 10 años, el amplio uso del examen sanguíneo
del PSA y las biopsias guiadas por ultrasonido han cambiado drásticamente
la naturaleza de esta enfermedad para bien. Estos avances han creado en
un sentido, una completa y nueva entidad, un cáncer que no pone
mucho en peligro la vida.
Con esto no estamos diciendo que se ha eliminado
completamente el riesgo de muerte por cáncer de próstata.
Un pequeño porcentaje
de patientes recientemente diagnosticados, tienen variantes de alto grado
que son más peligrosas. También todavía vemos hombres
que no han tomado ventaja de la detección temprana con PSA, hombres
que tienen la enfermedad avanzada al momento del diagnóstico. Afortunadamente,
estas tristes circunstancias son menos comunes cada año y más
hombres se hacen su examen de PSA. Sin embargo, al percatamos que algunas
formas de cáncer de próstata son en sí más
peligrosas, no se descarta el hecho de que para la mayoría de
los hombres, el peligro de morir de esta enfermedad es bajo, cuando se
maneja
apropiadamente.
La transformación del cáncer de próstata en una
enfermedad tratable, crea toda una nueva gama de retos. Los efectos secundarios
del
tratamiento toman una nueva importancia, y la calidad de vida se convierte
en una prioridad, cuando la sobrevivencia no es más el punto central.
Los efectos secundarios del tratamiento tienden a ser inmediatos, mientras
que los efectos de crecimiento lento del cáncer sin tratar pueden
no sentirse por 10 a 15 años. Los potenciales efectos secundarios
tales como impotencia o incontinencia no son triviales.
El número
de opciones de tratamiento está aumentado a medida
que la tecnología avanza. Las opciones disponibles pueden generalmente
ser catalogadas en cuatro categorías.
- Las opciones de tratamiento
local (prostatectomía radical, braquioterapia,
radiación externa, crioterapia) están dirigidas a erradicar
la glándula prostática y el cáncer que contiene.
La tecnología moderna en manos expertas puede lograr esterilizar
la próstata del cáncer con un alto grado de consistencia.
Sin embargo, hay dos inconveniencias a los tratamientos locales. Una
es el
efecto secundario potencialmente irreversible a las estructuras adjascentes
(por ejemplo, los nervios que controlan la erección, la vejiga
o el recto). La otra desventaja es la desalentadora posibilidad de
pasar
por los riesgos de la terapia local, para luego tener una recaída
debido a que el cáncer se ha extendido a otra parte del cuerpo.
- Las opciones de tratamiento sistémico tratan todo el cuerpo
pero son de naturaleza supresiva y no curativa (seguimiento con modificación
dietética, monoterapia anti-androgénica o bloqueo hormonal
combinado for 12 meses o más). La selección de una de
estas opciones está basada en la creencia filosófica
de que el cáncer de próstata es un proceso de lento progreso.
Así que,
el tratamiento supresivo efectivo puede ser capaz de convertirla en
una condición crónica no progresiva. La ventaja de estas
opciones es que los efectos secundarios son usualmente reversibles.
La desventaja
es la incapacidad de terminar con el cáncer y seguir adelante
con nuestra vida; un abordaje sistémico requiere que uno se
mantenga educado sobre la enfermedad y analizar la situación
de cerca a medida que evoluciona.
- Las opciones de combinaciones (tratamiento sistémico más
local) ofrecen la mejor oportunidad de erradicación completa
de la enfermedad, pero usando dos tratamientos en vez de uno, se
incurre en
un riesgo mayor de efectos secundarios.
- Las opciones condicionantes usualmente consisten de alguna forma de bloqueo hormonal administrado
por tres a seis meses seguiendo hacia
una
terapia
local. El bloqueo hormonal dado en esta forma particular, no
ha demostrado mejorar el porcentaje de cura del más sofisticado tratamiento
local. Sin embargo, reduciendo el tamaño de la próstata
previo a la terapia (bloqueo neoadjuvante) reduce los potenciales
efectos secundarios
de la terapia hormonal.2
La tensión entre el riesgo del cáncer
y el riesgo de tratar el cáncer exigeun proceso de una fuerte
educación que permita
a los hombres, una mejor comprensión de las implicaciones de
corta y larga duración de las diferentes opciones, antes de
que hagan decisiones irreversibles. Afortunadamente, el cáncer
de estadío
temprano recién diagnosticado es una enfermedad que crece lentamente,
dando suficiente tiempo para estudiar el problema.
El proceso educativo
progresivo que esperamos conduzca a seleccionar el tratamiento óptimo,
puede romperse por una variedad de razones. Esta enfermedad es inusual,
ya que los pacientes mismos deciden que tratamiento
tomar. Los pacientes deberían estar conscientes de algunos peligros
inherentes en una situación donde ellos mismos seleccionan su
propia estrategia de tratamiento. Muchos pacientes entran en un estado
de shock
y pesar por unos pocos meses después del diagnóstico.
Fuertes emociones están también mezcladas a medida que
reflejan las dramáticas consequencias personales de una situación
de alto calibre que puede afectar permanentemente la función
sexual y urinaria. El razonamiento claro y objetivo que se necesita
puede ser difícil
bajo estas circunstancias, pero se debe animar a los pacientes a perseverar
y analizar todos los factores relevantes.
Este cambio de responsabilidad
del médico al paciente resulta del
hecho de que hay múltiples opciones de tratamiento con indistinguibles
porcentajes de sobrevivencia. Así que, examinando los posible
efectos secundarios de cada opción de tratamiento y comparándola
con las otras opciones, es la única manera lógica de
distinguir entre las muchas opciones. Ya que los efectos secundarios
son los que distinguen
estas alternativas, los pacientes mismos deberían decidir qué tipo
de efectos están dispuestos a enfrentar.
Determinando la Intensidad
Apropiada del Plan de Tratamiento.
Comparando y contrastando cuidadosamente las opciones de tratamiento,
antes de finalizar un plan, es definitivamente importante. Pero aún
más
importante es el paso inicial, el cual debe determinar la intensidad
apropiada del plan de tratamiento. En otras palabras, cómo decidimos
cuando la enfermedad es suficientemente seria para garantizar el uso
de una combinación
de diferentes opciones? Cuándo la situación de la enfermedad
es suficientemente de bajo calibre para ser tratada con una terapia
de modalidad simple? El abordaje con una terapia simple, cuando se
puede usar
seguramente, claramente es siempre preferible ya que hay menos efectos
secundarios. Así que antes de elegir una opción de tratamiento
local o sistémico, los pacientes deben primero determinar el
riesgo de que su cáncer se haya extendido fuera de la próstata,
por ejemplo, el riesgo de tener enfermedad micrometastásicas.
Cuando el riesgo de micrometástasis es bajo, la terapia de modalidad única
es la mejor. Cuando el riesgo de micrometástasis es alto, la
terapia de combinación es la mejor.
Entendiendo el concepto de
metástasis es esencial para tomar decisiones
correctas acerca de cuál tipo de tratamiento es apropiado. El
cáncer
puede crecer y atravesar la cápsula de la próstata (aumentando
el riesgo de márgenes positivos en la cirugía), pero
esto no es a lo que nos referimos al usar el término micrometástasis.
Las células cancerosas tambien tienen el potencial de separarse
de del tumor primario, entrar al torrente sanguíneo y terminar
en otras áreas del cuerpo, usualmente los huesos y los ganglios
linfáticos.
El concepto de metástasis es un poco desafiante porque es imposible
saber con absoluta certeza si existen o no nidos microscópicos
de células cancerosas en un paciente dado. No hay tecnología
hasta el momento que pueda detectar en el cuerpo la presencia de unas
pocas células prostáticas fuera de la glándula;
las gamagrafías óseas
son positivas sólo cuando las metástasis son suficientemente
grandes para provocar una reacción osteoblástica resultando
en una nueva formación ósea. Nuestra falta de abilidad
para definir reglas que determinen la presencia de metástasis,
es una severa incapacidad cuando se trata de dar recomendaciones de
tratamiento.
Información absoluta sería por supuesto útil,
ya que podríamos seleccionar los individuos que no tienen enfermedad
metastásica,
los cuales serían los mejores candidatos para tratamiento
local solamente.
Ya que no podemos medir las micrometástasis directamente, nuestra
mejor alternativa es calcular la posibilidad de que ellas estén
presentes. Cuando tal cálculo está disponible, los paciente
por lo menos podrían utilizar esta información para decidir
si en lo personal ellos piensan que un abordaje combinado estaría
justificado. Un proceso para determinar nuestro riesgo de micrometástasis
es utilizando los nomogramas de Kattan.
Los monogramas de Kattan fueron desarrollados por el Dr. Michael Kattan,
un bioestadístico del Memorial Soan Kettering en Nueva York. Estos
nomogramas generalmente usan una combinación de tres factores para
determinar la probabilidad de recaídas del PSA después de
una terapia local. Estos factores son: PSA, índice de Gleason y
estadío clínico. Los nomogramas se utilizan para cirugías,
radiación externa y para braquiterapia. Generalmente las probabilidades
de recaídas calculadas (riesgo de micrometástasis) son bastante
consistentes cuando los nomogramas se comparan con otros. Los nomogramas
se derivan de los resultados de tratamiento de miles de pacientes que han
sido tratados en centros universitarios de reputación. Por lo tanto,
las probabilidades de recaídas generalmente no reflejan los efectos
de tratamientos locales hechos no apropiadamente. Por lo contrario, la
probabilidad estadística de recaída depende de la presencia
de micrometástasis preexistentes at momentos de administrarse la
terapia local. De ahí que la probabilidad de recaída determinada
por los nomogramas de Kattan pueden tomarse como una indicación
de la presencia de micrometástasis al momento de la terapia local.
Por
supuesto que el peligro de las micrometástasis es que eventualmente
crecen a mayores dimensiones y cuando están completamente desarrolladas
impiden la función y al final conducen a la muerte. Los pacientes
por lo general están conscientes de que las micrometástasis
de los cánceres más comunes, tales como el de colon, pulmón,
estómago, etc., pronostican una muerte temprana dentro de un par
de años. Sin embargo, éste no es el caso con el cáncer
de próstata. ¡Las recaídas tempranas después de un
tratamiento local (detectado por un aumento en el PSA) pueden por lo general
ser controladas con la administración del bloqueo hormonal hasta
por 11 años! Y aún si el bloqueo hormonal pierde su efectividad,
hay disponible una variedad de alternativas terapéuticas adicionales.
Los
hombres deben mantener en su mente que la naturaleza relativamente
baja de las recaídas relativas del cáncer de próstata,
cuando se analiza los pros y los contras de utilizar la terapia de
combinación
para reducir el riesgo de recaídas; los pacientes ancianos no
deberían
preocuparse excesivamente sobre recaídas (debido a la eficacia
del bloqueo hormonal en el control de recaídas); en los hombres
jóvenes,
por el contrario, el riesgo de recaídas traducido a una muerte
eventual por cáncer de próstata debería tomarse
más
seriamente.
Para tomar una decisión y para propósitos
de consejería,
hemos encontrado útil iniciar categorizando los pacientes en
cuatro categorías de riesgo con la información estadística
provista por los nomogramas de Kattan (Tabla 1). Como se demuestra,
clasificamos los pacientes que tienen menos probabilidades de tener
micrometástasis
(menos del 50%) como Categoría de Riesgo I. Clasificamos los
pacientes con más probabilidades de tener enfermedad metastásica
(más
del 50%) como Categoría de Riesgo II. Categoría de riesgo
III describe a pacientes con una diseminación documentada a
los nódulos linfáticos. Categoría de riesgo IV
representa a pacientes con una diseminación documentada a los
huesos. Los pacientes de la categoría I se subdividen más
adelante en: IA (menos del 10% de riesgo de micrometástasis),
IB (de 10-25% de riesgo de metástasis), IC (de 25-50% de riesgo
de metástasis).
Tabla 1. Categoría
de Riesgos
I <50% de posibilidad de enfermedad
micrometastásica.
IA <10%
de posibilidad.
IB 10 – 25%
de posibilidad.
IC 25 – 50%
de posibilidad.
II >50% posibilidad de enfermedad micrometastásica.
III Diseminación documentada del cáncer a ganglios linfáticos.
IV Diseminación documentada del cáncer a huesos |
Factores Predictivos Modificantes
Aparte del PSA, índice de Gleason
y el estadío clínico,
otros factores no incluídos en el nomograma de Kattan, proporcionan
información predictiva adicional acerca del riesgo de recaídas.
Estos factores incluyen:
-
Un nivel sanguíneo de PAP por arriba de lo normal, confirmado
con un segundo examen.
-
Más del 50% de las muestras de biopsias positivas por cáncer.
-
Imagen de Resonancia Magnética endorectal (IRM) mostrando invasión
de las vesículas seminales.
-
Un PSA mayor de 0.5 después de tres meses de bloqueo hormonal
condicionante.
Con
el interés de ser sistemático y consistente al proporcionar
a los pacientes con nuestro mejor estimado de la posibilidad de micrometástasis,
hemos modificamos el nomograma de Kattan inicial de acuerdo a la situación.
Para
pacientes que tienen más del 50% de las biopsias positivas,
automáticamente elevamos un subestadío al inicialmente asignado
por el nomograma de Kattan. Por ejemplo, cuando el nomograma indica una
categoría de riesgo IB, nosotros elevaríamos la categoría
de riesgo a IC. Pacientes con categoría de riesgo IC lo elevaríamos
a categoría de riesgo II.
Nosotros le asignamos automáticamente
la categoría II no
importando que predicción de Kattan (a menos que la categoría
de riesgo III o IV esté documentada), cuando uno de los siguientes
exten:
-
Un PAP sanguíneo consistentemente elevado.
-
Invasión a vesícula seminal documentada.
-
Un PSA mayor de 0.5 después de 3 meses de bloqueo hormonal.
Este análisis que provee un cálculo del riesgo de recaída
(y un estimado del riesgo de metástasis) es un instrumento designado
para ayudar en la determinación del beneficio potencial de combinar
el bloqueo hormonal (sistémico) con tratamiento local. Varios estudios
perspectivos al azar que añadiendo bloqueo hormonal a la terapia
local indican conservativamente que las posibilidades de recaída
pueden ser reducidas a casi un 50% en pacientes tratados con bloqueo hormonal
por un período de tiempo adecuado (el período de tiempo óptimo
no se conoce pero parece estar entre 12 a 24 meses de duración).
Así que,
este análisis que utiliza los nomogramas modificados
de Kattan, permite al paciente medir el beneficio potencial de añadir
el bloqueo hormonal a la terapia local y comparar los beneficios con la
toxicidad potencial de la terapia. Esto puede ser demostrado con dos ejemplos,
como se muestra en la Figura 1, un paciente con un PSA de 4, un estadío
clínico T1c y un índice de Gleason de 7, tiene un total de
67 puntos en el nomograma de Kattan (para radiación de conformación
tridimensional).
Cinco puntos son añadidos
por remover los efectos del bloqueo hormonal condicionante. Cinco puntos
adicionales
son agregados por seleccionar una dosis regular y típica de radiación,
por ejemplo de 7800 rads. Sesenta y siete más diez equivalen a 77
puntos. En el nomograma de Kattan, 77 puntos indican un 94% de probabilidades
de que la enfermedad no progresará en 5 años. Dicho de otra
manera, el riesgo de recaída es de 6% (100% menos 94%).

Este paciente
tiene una categoría de riesgo de IA, si menos del
50% de la muestra en la biopsia es positiva, el PAP no está elevado,
no hay evidencia de invasión a la vesícula seminal y el PSA
no es mayor de 0.5 después de 3 meses de bloqueo hormonal condicionante
(si es que se utiliza). Ya que el bloqueo hormonal administrado por 12
a 24 meses corta el riesgo de recaídas en un 50%, este riesgo es
reducido de 6% a 3%. En otras palabras, en un paciente con estas características,
el bloqueo hormonal sólo mejora la posibilidad de cura en un 3%!
En mi experiencia, la mayoría de los hombres ansiosamente renuncian
por los efectos secundarios potenciales del bloqueo hormonal, cuando con
tan pequeña oportunidad podrían obtener un impacto beneficioso.
Otro
ejemplo puede ilustrar más estos métodos. En este ejemplo,
el paciente tiene in índice de Gleason de 8, un PSA de 15, y un
estadío clínico T2b (un nódulo de moderado tamaño
confinado a un sólo lado de la próstata). Este paciente tendría
un total de 115 puntos en el nomograma de Kattan. De nuevo añadiendo
diez puntos for una dosis de 7800 rads y un bloqueo hormonal condicionante
resulta en un total de 125. Esto se traduce en un 60% de probabilidad de
recaída! El bloqueo hormonal por un tiempo adecuado está claramente
indicado y reducirá el riesgo de recaída a la mitad, de 60%
a 30%.
El sitio de internet (www.mskcc.org/nomograms/prostate) del Centro
de Cáncer
Sloan Kettering presenta un nomograma calculador que permite un
análisis
similar para cirugía, radiación de conformación
tridimensional, y braquioterapia basado en los parámetros
de estíiod
el paciente.
Debería combinarse el Bloqueo Hormonal
con Terapia Local?
Estos dos ejemplos, debido a que están en los extremos
opuesto del espectro, conduce a conclusiones concretas acerca de
recomendar el uso o no del bloqueo
hormonal en combinación con terapia local. Los pacientes con
menos probabilidad de recaídas, digamos entre el 15 al 30%,
no son fáciles de aconsejar.
Al final, estos individuos deben decidir de acuerdo a lo que consideran
es lo más adecuado para ellos. Para
tomar esta decisión,
un paciente en esta situación debe analizar cuidadosamente las
implicaciones y el riesgo relativo de recaídas de acuerdo a
su edad, función sexual
pre-existente, y sus principales prioridades de salud, además
de los ya conocidos efectos potenciales del bloqueo hormonal.
Pacientes que son ambíguos
sobre las opciones que tienen que afrontar, ocasionalmente elegirán
iniciar un bloqueo hormonal para ver si toleran bien el tratamiento. Si encuentran
efectos excesivos, detendrán el tratamiento
con la esperanza de que los efectos secundarios se revertirán. La única
excepción a la regla es para los pacientes que están considerando
cirugía con disección de los nervios. Cerca de un tercio de los
pacientes tratados con bloqueo hormonal desarrollan engrosamiento de la cápsula;
este engrosamiento puede hacer la cirugía con disección de los
nervios un tanto difícil, aumentando por lo tanto el riesgo de impotencia.
Los
pacientes forzados por las circunstacias actúan como un “médico
amateur”, y pueden terminar un plan de tratamiento antes de que se informe
de todas las opciones de tratamiento relevantes. Este error puede ocurrir no
sólo como un resultado del conocimiento incompleto, debido a la falta
de información de algunos aspectos de la larga lista de alternativas,
sino tambien debido a la propensión natural humana a buscar una solución
rápida a una situación confusa. Además de la confianza
restablescida, es difícil para los pacientes escapar del miedo de creer
que “estamos perdiendo tiempo” mientras el cáncer está creciendo
y diseminándose.
Problemas relacionados a la selección de tratamiento
no sólo
se originan de la ingenuidad del paciente y la falta de experiencia o el estado
shock, sino también los médicos que contraen esta enfermedad
lamentan la frustrante falta de datos y consensus claros entre los expertos
en cáncer de próstata. Ellos, al igual que todos los pacientes,
luchan con la marcada variabilidad en las habilidades de tratamiento entre
los cirujanos y radioterapístas y la ausencia de cualquier método
objetivo para medir estas habilidades.
Esta primera parte se ha enfocado en
el proceso utilizado para decidir si se inicia o no el bloqueo hormonal sistémico
adjuvante con la visión
de erradicar las micrometástasis. Esta decisión logicamente está basada
en el riesgo proyectado de presentar de enfermedad micrometástasica,
es por esto que he descrito un abordaje que permite a los pacientes recientemente
diagnosticados, hacer la determinación de este riesgo. El riesgo per
se no es el único factor decisivo, sino también la edad del paciente
y las prefere ncias específicas son importante. En la segunda parte
trataré de proveer algunas guías, que incorporan estos factores
adicionales y permiten al paciente tomar la mejor decisión para su situación
específica.
La Parte
2 trata
de enfermedad de etapa temprana (riesgo de micrometástasis
menos del 10%).
La Parte 3 trata
de enfermedad de riesgo elevado al diagnóstico.
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