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Los suplementos dietarios naturales, ¿pueden realmente incidir sobre el cáncer de próstata?

Editado de la publicación PCRI Insights, Nuevos Desarrollos en el tratamiento del Cáncer de Próstata, Febrero 2007, Vol. 10, Nº 1, del Prostate Cancer Research Institute.


Por Jacek Pinski, M.D., PhD. (Oncólogo) 
Profesor Adjunto de Medicina
USC/Norris Comprehensive Cancer Center, Los Angeles, CA



Contamos actualmente con evidencia sólida sobre la cual nos basamos cuando decimos que los ingredientes naturales pueden prolongar la vitalidad de la próstata y evitar el desarrollo de las células del cáncer de próstata (CP) y pueden incluso inducir muerte celular en los hombres que padecen esta enfermedad.

Consideremos lo siguiente: los suplementos dietarios naturales forman parte actualmente de los tratamientos estándares y de la prevención del cáncer de próstata (CP). Hay que reconocer que no se trata de un enfoque que tradicionalmente adopten los científicos de investigación, los médicos practicantes o incluso los pacientes. Consumir comprimidos de Vitamina C para curar un resfrío común es una cosa y la opinión ortodoxa nos dice que no se puede enfrentar una enfermedad amenazante como el cáncer con un arsenal de vitaminas, hierbas y minerales.

Bueno, la sabiduría tradicional u ortodoxa está cambiando. Este artículo abordará los resultados de diversos estudios realizados en la última década, en institutos de investigaciones clínicas de reconocido renombre en Estados Unidos y en Europa, que avalan la eficacia de los suplementos al prevenir el CP y al afectar el crecimiento celular del CP. También mencionaré investigaciones igualmente serias que indican que los suplementos naturales pueden aumentar los beneficios de mayor cantidad de medicaciones establecidas y terapias de radiación.

Pero ninguno de estos aspectos debería ser terriblemente malo. Después de todo, muchos de los agentes quimioterapéuticos utilizados con más frecuencia son sustancias extraídas originalmente de plantas. Algunas han sido sintetizadas químicamente, pero muchas de ellas son simplemente extractos de plantas, administradas a pacientes en concentraciones muy altas. Por lo tanto, cuando observamos las diferencias irreconciliables entre “suplementos naturales” y “medicaciones serias”, la fricción comienza a parecerse muchísimo al cuento de Hans Christian Andersen: “The Emperor's New Clothes” (Las nuevas ropas del emperador). “Las nuevas ropas del emperador” es un cuento de Hans Christian Andersen, cuya moraleja trata sobre la percepción de la realidad, lo relativo y lo absoluto.

Como oncólogo investigador, no veo un gran pensamiento divisorio entre los médicos practicantes y los investigadores que estudian los efectos de los productos naturales. Los suplementos, las vitaminas y las hierbas –todos forman parte de la investigación. Según mi experiencia, todos en la comunidad profesional quieren precisamente lo mismo que los pacientes quieren: terapias curativas. Si un agente quimioterapéutico sintético y costoso demuestra ser beneficioso, se convierte entonces en una parte nueva y valiosa del plan de tratamiento. De forma similar, si un suplemento dietario, a un precio relativamente accesible, que además es bien tolerado por los pacientes y que se asocia con una toxicidad baja o inexistente, demuestra ser efectivo, entonces es también bienvenido a bordo. En la lucha contra el CP, todo se reduce a un principio muy simple: si sirve, utilícelo.

Conversión de un escéptico

Mis antecedentes profesionales no parecerían calificarme para una participación fácil en el movimiento de rápido crecimiento hacia los tratamientos naturales para el CP. La verdad es que pasé los primeros diez años de mi carrera tratando de desarrollar nuevas terapias sintéticas para tratar la enfermedad. Aunque me capacité en Alemania, me mudé a Estados Unidos en 1990 para trabajar en la Universidad Tulane. Integré el equipo de investigación del premio Nobel, el Dr. Andrew Schally, un científico destacado, mejor conocido por establecer los motivos para la Terapia de Privación Androgénica (ADT) en el tratamiento del CP.

En esencia, el Dr. Schally identificó la actividad secuencial de una hormona específica que en última instancia conduce a una producción de testosterona en los hombres y de estrógeno en las mujeres. Este descubrimiento que marca un hito –conjuntamente con el conocimiento que las células del CP necesitan testosterona para sobrevivir y proliferar – allanó el camino para el desarrollo de diversos fármacos que bloquean la producción de testosterona. En primer lugar como colega investigador y luego como profesor adjunto, trabajé con el Dr. Schally al crear dichas copias de hormonas y de factor de crecimiento, en los fármacos que inducirían a una apoptosis de células cancerígenas (muerte celular).

Luego, a fines de la década del 90, me mudé a Baltimore para obtener el título en oncología médica en el John Hopkins Oncology Center. Mientras estuve allí, realicé estudios de investigación aplicados con John Isaacs, PhD, otra figura muy prominente en la investigación del CP. Gran parte de este trabajo se concentró en el mecanismo molecular de la muerte de células cancerígenas. El objetivo fue comprender más claramente de qué modo exactamente las células del CP mueren cuando no reciben los ingredientes básicos necesarios para sobrevivir y proliferar. Esperamos, por supuesto, que dicha comprensión dé como resultado el desarrollo de agentes terapéuticos aún mejores, de fármacos que iniciaran la apoptosis más rápidamente y la controlaran más completamente.

Considero que es justo decir que todo este trabajo sobre la ADT y sobre la terapia de ablación hormonal — de la cual me siento orgulloso de haber integrado – no produjo resultados sensacionales. Por un lado, los fármacos que desarrollamos bloquearon efectivamente la proliferación de células del CP. Por otro lado, causan incontables efectos secundarios. Algunos de ellos tienen una importancia relativamente menor: sofocos, transpiración nocturna, pérdida de la libido, caída del cabello, aumento de peso, cansancio y toxicidad gastrointestinal. Otros son aún más debilitadores: osteoporosis, depresión, supresión de la inmunidad, anemia, y en algunos casos, problemas cardíacos, renales y hepáticos.

Desde el año 2001, soy miembro del cuerpo docente en la División de Oncología Médica de la University of Southern California Norris Comprehensive Cancer Center, dedicada a la investigación clínica con pacientes reales, así como también a las pruebas analíticas que se centran en la biología del CP. En los últimos años, he tenido la oportunidad de diseñar e implementar una cantidad selecta de estudios que exploran opciones terapéuticas más naturales y menos tóxicas. Uno de estos estudios examina los efectos de una isoflavona denominada genisteína, que en esencia es un estrógeno vegetal que se encuentra en la soja y otros productos derivados de ella.1 Se asemeja muchísimo al estrógeno humano en su forma y propiedades químicas, pero es mucho más débil que la forma humana.

En los últimos años, la evidencia hallada sobre cultivo celular sugiere que la genisteína puede inhibir la proliferación celular en el CP e inducir la muerte celular del CP. Diseñé mi proyecto para confirmar (o contradecir) esta evidencia y para señalar el mecanismo preciso por el cual esta isoflavona provoca la inhibición del crecimiento celular en el CP. Me impresiona, no tanto la evidencia que indica que la genisteína realmente induce la apoptosis, sino de qué modo efectivo y eficiente la sustancia precipita la muerte celular.

En este documento, sería imposible analizar todos los suplementos que pueden demostrar ser protectores contra el CP. No podría esperar reconocer todos los estudios que dan credibilidad a la teoría que señala que los suplementos naturales pueden: - (a) contribuir en la prevención del CP; - (b) prevenir y revertir los síntomas de una hiperplasia prostática benigna; - (c) aumentar la eficacia de terapias para el CP más tradicionales; y - (d) destruir las células del CP. Por lo tanto, me concentraré en aquellos que considero más importantes. Los resultados de estos estudios –llevados a cabo por investigadores serios en instituciones de renombre y de acuerdo con rigurosos estándares de la investigación científica –constituyen nada menos que una declaración enérgica y bien razonada que establece que los suplementos dietarios naturales pueden ayudar a reducir la incidencia del CP y sumar beneficios al tratamiento estándar, una vez que la enfermedad aparece.

Evidencia de la investigación clínica, básica e interpretativa (“translational”)
En el espectro de la investigación clínica, los suplementos naturales demuestran tener un poder impresionante para prolongar la vitalidad de la próstata y combatir las células del CP. Sus beneficios se observan en investigación básica de tubo de ensayo, en donde los científicos en el laboratorio analizan compuestos que suponen sean potencialmente curativos. Se observan beneficios adicionales en los resultados de los estudios aplicados que prueban los compuestos en los animales. Más importante todavía, es que han aparecido resultados alentadores de múltiples ensayos clínicos, que estudian un suplemento en pacientes a fin de establecer una dosis máxima tolerada y determinar su eficacia.

Epigalocatequina - té verde (sin cafeina), manzanas

EPIGALOCATEQUINA: Uno de los suplementos más conocidos es la epigalocatequina (EGCG), más comúnmente denominada té verde. Este suplemento, elaborado con las hojas secas de un arbusto de hoja perenne originario de ASIA, fue llevado a Occidente con mucho éxito en los últimos años. Incluso es probable que los lectores de ciencias populares hayan leído artículos en donde se avala la teoría que señala que la EGCG puede interferir con las reacciones bioquímicas relacionadas con el cáncer.2 En lenguaje lego, esto significa que, aunque no comprendamos cabalmente el modo o la razón, el té verde parece aletargar las células cancerígenas. Bajo su influencia, parecen detener su división e incluso auto-destruirse. Además, parece inhibir la formación de carcinógenos específicos conocidos como aminos heterocíclicos. (Estas son las sustancias químicas peligrosas que se forman cuando se cocina la carne en una parrilla).

Diversos estudios de investigación aplicados se han enfocado específicamente en el modo en el que la EGCG causa un impacto en las células del CP en ratones. Los resultados de quizás las más notables de estas investigaciones indican que la EGCG evita el desarrollo de las células del CP en un modelo de ratones muy respetado.3 Otro estudio demuestra que una vez que la enfermedad se desarrolla en los ratones, la EGCG inhibe las células del CP para producir su propio factor de crecimiento, el factor de crecimiento insulínico (IGF).4 Esto es importante porque nos damos cuenta de que las células del CP son extremadamente inteligentes. Si utilizamos la ADT para bloquear la testosterona, éstas comenzarán con ingenio a producir sus propios factores de crecimiento, tales como el IGF. Por consiguiente, la terapia de hormonas (para bloquear la testosterona), junto con la EGCG (para inhibir la producción de IGF) podrían asestarle un golpe fuerte y debilitante a las células del CP. Finalmente, existe un estudio clínico que demuestra que la EGCG reduce en forma significativa la incidencia del CP en hombres con un alto riesgo de desarrollar la enfermedad.5 Luego de haber recibido té verde por vía oral durante un año, solamente un hombre en un grupo de 32 con alto riesgo para el CP desarrolló la enfermedad, en comparación con nueve hombres de un grupo de 30, en el grupo de control placebo.

Licopeno – sandia, tomate y productos de tomate, toronja rosado, albaricoque, papaya, guayaba, persimmons

LICOPENO: En estudios de cultivos de células y en animales, este carotenoide (que se encuentra en los tomates), parece reducir el efecto estimulante de la testosterona y de ese modo induce la muerte celular del CP. En un estudio translational, por ejemplo, los investigadores suplementaron la dieta de ratas jóvenes con licopeno durante ocho semanas y luego observaron su lóbulo prostático para comprobar si el suplemento lo había influenciado y de qué modo.6 Sus hallazgos del año 2004 se encontraban entre los primeros en ofrecer la evidencia que señalaba que el licopeno puede reducir los indicios de andrógeno prostático local, así como también la expresión de IGF-I y las señales de inflamación basal en el tejido prostático normal. En lenguaje diario: el licopeno podría reducir el efecto estimulante de la testosterona sobre la células del CP y disminuir el efecto del propio factor de crecimiento de las células.

También existe evidencia de que el licopeno puede reducir la aparición de cáncer de próstata en seres humanos.7,8 Por ejemplo, un estudio retrospectivo del año 2004 analizó diversas investigaciones epidemiológicas que se concentraban en una posible relación entre el consumo de tomates y el riesgo posterior para el CP.9 Uno de estos estudios siguieron a casi 47.000 hombres desde el año 1986 hasta el año 1992.10 Al final de este período, a 773 de estos participantes se les había diagnosticado CP. Los análisis estadísticos indicaron que cuando todas las fuentes alimenticias a base de tomates se combinaron, su consumo de más de diez porciones por semana se relacionaba con una reducción del riesgo de contraer el CP en una cifra significativa del 35%. En el año 1998, se evaluó un período de seguimiento más extenso.11 En ese momento, en la misma población, se había diagnosticado CP a 2.481 participantes del estudio. Nuevamente, el consumo de tomate se relacionó con una reducción del riesgo de contraer CP, esta vez con una disminución del 23%. Y observando este tema desde una óptica completamente diferente, un estudio del año 2002 descubrió que los hombres con niveles más bajos de licopeno en sangre o en tejidos, tenían un riesgo mayor de desarrollar la enfermedad.12

Selenio – Castañas de Pará, nueces, pescado (incluyendo el atún en lata y mariscos), vísceras, carne de vaca, pavo, pollo, huevos, cereales integrales, ajo, cebollas, brócoli, repollo y hongos

SELENIO: Este mineral, que se encuentra en mayores concentraciones en algunos suelos, se encuentra actualmente en los suplementos nutricionales más populares en el campo de la prevención naturopática del cáncer. La ingesta alimenticia no puede medirse fácilmente debido a que el contenido de selenio en los alimentos depende de su concentración en el suelo en donde crecen los vegetales.

Los estudios de laboratorio de cultivo celular han demostrado que el selenio puede inducir a una apoptosis de las células del CP.13 También existe por lo menos un estudio de cultivo celular que descubrió que las células de carcinoma prostático humano tratadas previamente con selenio han incrementado la sensibilidad a la irradiación con rayos gama.14 Por consiguiente, observamos evidencia que indica que, cuando se utiliza conjuntamente con los tratamientos tradicionales (en este caso, la radiación), los suplementos naturales pueden aumentar el efecto terapéutico general. Los datos que brinda la investigación aplicada también sustentan la eficacia del selenio, en especial cuando se lo administra junto con otros suplementos naturales. En un estudio, por ejemplo, los investigadores agregaron vitamina E, selenio y licopeno a la dieta de ratones macho.15 Descubrieron que a los ratones tratados con esta combinación, se les cuadruplicaba la reducción de la incidencia del cáncer de próstata en comparación con animales no tratados.

Diversos estudios clínicos han demostrado que la ingesta de selenio puede reducir en forma significativa el riesgo de contraer el CP en seres humanos y, confirman una necesidad de obtener datos más concluyentes que provendrán de ensayos randomizados controlados extensos que actualmente se están realizando.16-18 Una de estas investigaciones, observó a 586 hombres que inicialmente fueron enrolados en el Estudio de Salud, de Médicos del año 1982 y a quienes se les diagnosticó CP posteriormente.19 Los datos mostraron una relación inversa entre los niveles de selenio en sangre basales y la aparición final de CP avanzado, sugiriendo que mayores niveles de selenio pueden retrasar la progresión del tumor aún en hombres que desarrollan la enfermedad.

Genisteína - Soja, tofu, leche de soja, trébol rojo o silvestre, curry, ají en polvo, pimiento picante picado, garbanzos

GENISTEÍNA: Como mencioné anteriormente, existe sin duda evidencia que la genisteína causa impacto sobre el CP. Los estudios de cultivo celular, así como también las investigaciones aplicadas, descubren que suprime el crecimiento celular del CP.20-22 Hemos demostrado que uno de los mecanismos por los cuales la genisteína inhibe la proliferación de las células del CP es mediante la transformación de algunas de ellas en un tipo de célula diferente, no proliferante.1

Al igual que el selenio, la genisteína ha demostrado aumentar los efectos de la terapia de radiación, tanto in vitro como in vivo.23 Y en ensayos realizados en seres humanos, la genisteína la demostrado causar un fuerte impacto en la proliferación de las células del CP. En un estudio, a 76 pacientes con CP entre los 50 y 80 años de edad, con un índice Gleason de 6 o menor, se les administró isoflavinas de soja o un placebo durante 12 semanas.24 Se analizaron los cambios en su antígeno específico de la próstata (PSA) y los niveles de hormonas esteroides, tanto al comienzo como después de la intervención. Los datos sugieren que administrar suplementos a pacientes con CP en un estadío inicial, aún durante un corto período de tiempo, altera los marcadores de proliferación en muchos pacientes, en comparación con los pacientes que reciben el placebo.

Otro estudio enroló a 49 pacientes con antecedentes de CP y niveles crecientes del PSA, luego de una prostatectomía radical o terapia de radiación.25 A estos pacientes se les asignó recibir un suplemento dietario con alto contenido de genisteína o un placebo. Los investigadores descubrieron que aquellos pacientes que recibieron el suplemento, experimentaron una progresión del PSA que se retrasó significativamente. Por consiguiente, aún cuando los pacientes sufrieron una recaída posterior a una terapia potencialmente curativa, existe evidencia de que la genisteína puede detener la continuación de una proliferación de células del CP.

Vitamina E – Aceite de germen de trigo, diversos aceites vegetales y de frutos secos (almendras, semillas de algodón, alazor y girasoles) avellanas, mayonesa, batatas, vegetales de hoja verde

VITAMINA E: Los cultivos de células así como también los estudios realizados en animales indican que por sus propias características –y especialmente cuando se utiliza en combinación con otros suplementos naturales – la vitamina E (con frecuencia llamada Alfa tocoferol) puede prevenir el CP.26-28 Los investigadores especulan que esta protección se debe a la actividad antioxidante de la vitamina y a la supresión del nivel de testosterona de un hombre.29 Además, existen datos obtenidos de un ensayo clínico extenso (de más de 5.000 hombres), para sustentar la noción de que la vitamina E brinda un vigor adicional a otros suplementos, incluyendo la vitamina C, beta caroteno, selenio y zinc.30 En consecuencia, la vitamina E también parece actuar sinérgicamente. Otro ensayo clínico extenso, en el que participan miles de hombres, está actualmente investigando si la vitamina E junto con el selenio puede prevenir el CP.

Vitamina D – Productos lácteos, huevos, cereales para el desayuno (que están fortificados con la vitamina D), pescado rico en grasas (incluyendo el salmón y el atún)

VITAMINA D: La evidencia es de algún modo similar en lo que respecta a la vitamina D. Un artículo publicado en la muy respetada publicación médica británica, Lancet, ofrece evidencia de que la falta de vitamina D podría realmente causar CP.31 Puede existir también un beneficio sinérgico al aumentar la quimioterapia tradicional con la vitamina D. En un ensayo clínico, Taxotere® (una medicación aprobada por la FDA, para ser utilizada contra el CP avanzado), se combinó con un análogo de la vitamina D –con la vitamina D en una concentración muy alta.32 Los investigadores descubrieron que los pacientes que recibieron esta combinación obtenían mejores resultados.

Tomados en forma conjunta, los resultados de los estudios mencionados en este artículo –y muchos otros que no se tratan aquí- son muy prometedores y sugieren que los suplementos naturales pueden ayudar a mejorar la salud de la próstata. Hoy en día, existen diversos suplementos dietarios para hombres en el mercado. Yo mismo he desarrollado uno y por supuesto, pienso que mi Cóctel para la Salud de la Próstata (PHC) es especialmente completo y efectivo. Por supuesto, se necesitan ensayos clínicos diseñados más detenidamente para establecer con certeza el rol que estos productos pueden tener en la prevención y el tratamiento de la enfermedad prostática (benigna y maligna). Mientras tanto, sin embargo, pienso que los hombres deben ser proactivos. Comenzando a los 50 de edad, deberían considerar la ingesta de un suplemento con ingredientes cuidadosamente seleccionados y en proporciones bien equilibradas. Como se demostrara anteriormente, estos suplementos naturales pueden encontrarse en una gran variedad de alimentos que pueden conseguirse sin problemas.

Ya no es una herejía médica

En algún momento, se consideraba una herejía médica sugerir que los suplementos dietarios podrían tener un rol constructivo en la batalla contra el CP. Afortunadamente, una comunidad innovadora y valiente de investigadores científicos ignoraban esa ética y avanzaron con pruebas analíticas, estudios en animales y ensayos con pacientes reales. Gracias a sus esfuerzos, contamos actualmente con evidencia sólida sobre la cual nos basamos cuando decimos que los ingredientes naturales pueden prolongar la vitalidad de la próstata .… y evitar el desarrollo de las células del cáncer de próstata (CP) … y pueden incluso inducir una muerte celular en los hombres que padecen esta enfermedad.

Durante años, hemos observado los límites de las medicaciones quimioterapéuticas modernas y mientras observamos, los pacientes continúan falleciendo. Aunque no se disponen aún de cifras definitivas, los expertos estiman que durante el 2006, a otros 234.460 hombres estadounidenses se les diagnosticó CP.33 Aproximadamente la mitad de todos estos nuevos casos fueron localmente avanzados o metastásicos en el momento del diagnóstico. El año pasado, un cálculo aproximado de 27.350 hombres fallecieron a causa de esta enfermedad. Si suponemos que cada uno de ellos tuvo una pareja, dos hijos, cinco nietos y una docena de amigos, entonces es justo decir que 574.350 personas en este país perdieron en su lucha contra el CP en el 2006. Esto significa una cantidad ligeramente mayor que la población total de Washington, DC.

No estoy sugiriendo que los suplementos naturales reemplacen a los tratamientos establecidos, tales como la quimioterapia, la ADT o la radiación. Cada uno de estos respetables tratamientos ha demostrado ser efectivo y todos ellos prolongan la vida. No obstante, los suplementos dietarios pueden tener una función importante en la prevención del CP. Además, pueden mejorar y quizás incluso aumentar los beneficios de los tratamientos estándar. Por lo tanto, debemos mirar más allá de que ya sabemos. Estoy seguro de que los formidables avances terapéuticos se encuentran sólo más allá del horizonte. Debemos caminar hacia ellos.

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