La manipulación hormonal juega una parte importante en el manejo
del cáncer de próstata en todos los estadíos de esta
enfermedad. El denominator común de estas terapias endocrinas es
la alteración en el entorno biológico caracterizado por la
privación de andrógeno, al nivel más fundamental,
esto significa disminuyendo el nivel en sangre (suero) de testosterona.
A un nivel más sofis-ticado significa privar las células
cancerosas que dependen de la hormona masculina (andrógeno) de tener
acceso a tales sustancias. Esta interacción ocurre entre los sitios
de anclaje de la célula cancerosa o "receptores" y los
mensajeros químicos, por ejemplo los andrógenos.
Necesitamos privar las células cancerosas de andrógenos
que actúan como promotores o estimulantes del crecimiento. Esta
es la razón por la cual el término Terapia de Privación
de Andrógeno (TPA) (ADT, en inglés) describe más adecuadamente
nuestra metodología terapéutica.
TPA, administrada óptimamente, necesita una consideración
más profunda de muchos puntos críticos para lograr el éxito
de esta estrategia terapéutica. Estos puntos son:
I. Modalidades de Tratamiento para privar de Andrógeno a las células
con cáncer de próstata.
II. Evaluación del grado de privación de Andrógeno.
III. Evaluando la población celular cancerosa tratada con TPA.
A. Obteniendo niveles básicos de marcadores tumorales.
B. Evaluando la extensión de la respuesta de los marcadores al TPA.
C. Evaluando la profundidad de la respuesta de los marcadores al ADT.
I. Modalidades de Tratamiento para privar de Andrógeno a las células
con cáncer de próstata.
La terapia de Privación de Andrógeno involucra forma y función.
Esto involucra la manipulación del ambiente hormonal del hombre
con cáncer de próstata por medios quirúrgicos (orquiectomía)
o por medios médicos (agonístas del LHRH, antagonístas
del LHRH, anti-andrógenos, compuestos estrogénicos, inhibidores
de la 5-alfa reductasa, inhibidores del citocromo P450, inhibidores selectivos
de andrógeno adrenal e inhibidores de la prolactina). Todas esta
terapias tienen un mecanísmo común que es el privar al tumor
de una sustancia trófica, andrógeno, ya sea la testosterona
o su metabolito DHT. Una terapia hormonal óptima requiere una combinación
de terapias. Detalles de tales abordajes terapéuticos se muestran
en la Tabla 1. La Figura 1, muestra el eje endocrino en
el cáncer
de la próstata y dónde algunos tratamientos hacen su efecto.
| Tabla 1. Terapia de Privación de Andrógeno
(TPA): Abordajes terapéuticos y mecanísmos. |
Terapia |
Ejemplos |
Mecanísmos |
Comentarios |
| Remoción quirúrgica de testículos |
Orquiectomía |
Remueve la fuente de testosterona |
Aumento reflejo en LHRH, LH, FSH y posiblemente ACTH conduciendo
a un aumento en androstenedion |
| Agonístas de LHRH |
Lupron y Zoladex
|
Regula el LH, baja la testosterona, disminuye FSH |
Causa un aumento de testosterona que dura por 10 a 14 días. |
| Antagonístas LHRH |
Abarelix
Centrilex
|
Bloquea LHRH, FSH y baja la testoterona |
No aumento de testosterona. |
| Anti-andrógenos |
Flutamida, Casodex,
Nilutamida y Acetato de Cyproterona (CPA)
|
Bloquea los receptores de andrógenos y previene que la testosterona
y DHT estimulen el crecimiento del CP. CPA tambien baja LH. |
Aumento reflejo de T con metabolis-mo a estrógeno causa ginecomastia
a menos que se prevenga. |
| Compuestos estrogénicos |
DES, PC SPES, Stilphosterol, Honvan, Estraderm, Estradurin |
Bajan FSH, LH y baja la testosterona.
Efecto directo en matar las células PC.
|
Aumenta la SHBG (globina unida a la hormona sexual) la cual baja
la testosterona libre. |
Inhibidores de la
5 alfa-reductasa
|
Proscar (tipo 2)
G1198475 * (tipo 1 y 2)
|
Bloque converción de T en DHT.
DHT es un estimulador del crecimiento 5 veces más potente que
T.
|
Proscar: reduce DHT en sangre en un 70% y en prostata en un 80-90%
G1198475 decuce DHT en sangre en un 98%.
|
Inhibidores de la
enzima P450
|
Ketoconazole (HDK) |
Disminuye la testosterona testicular, disminuye los andrógenos
adrenales, efecto directo en matar las células PC. |
Sinergístico con muchos agentes de quimioterapia; disminuye
el gen MDR, causa un aumento reflejo del LH si el eje pituitario-testicular
no está bloqueado. |
| Esteroides |
Decadron
Hidrocortisona
Prednisona
|
Disminuyen CRF y ACTH y disminuye andrógenos adrenales. |
Causa pérdida excesiva de hueso a menos que se utilize bifosfonatos
y suplementos óseos. |
| Bloqueadores selec-tivos de andrógenos adrenales |
Cytadren
(Aminoglutethimide) |
Reduce andrógenos adrenales. |
Requiere uso de hidrocortisona. |
| Inhibidores de la Prolactina |
Dostinex
Bromocriptina
|
Reduce la sensitividad de los receptores de andrógeno. |
Requiere titración cuidadosa; náusea, hipertensión
puede ocurrir. |
La
terapia que el médico seleccione para privar de andrógeno
a la población cancerosa puede tener algunas consecuencias en el
curso del CP. Por ejemplo, el trabajo de Sciarra y colaboradores ha mostrado
que el 37% de los hombres con orquiectomía tienen un incremento
reflejo en la producción de androstenedione, un precursor adrenal
de andrógeno. Androstenedione es transformado en testosterona dentro
de la célula próstatica, ya sea cancerosa o normal (ver Insights
de Julio 1999, pág. 3-4 y de Octubre 2000, pág. 4). Si el
médico asume que la orquiectomía ha resultado en un nivel
de castración (Testosterona < 20 ng/ml) y no hace un seguimiento
de la testosterona en sangre, casi el 40% de estos pacientes se enfrentan
a un riesgo significativo de progresión de la enfermedad. Si el
cáncer de próstata progresa, lo más seguro que se
asumiría que es un reflejo de un cáncer de próstata
andrógeno independiente. En realidad, esto podría ser debido
a la estimulación refleja del eje pituitaria/adrenal debido a la
falta
de testosterona, la producción de androstenedione, y la conversión
subsecuente de este precursor de andrógeno a testosterona dentro
de la célula prostática. El cuerpo trata de mantener el balance
u homeostasis con relación a la testosterona y
haciendo ésto utiliza los sistemas de retroalimentación.
Es importante señalar que otros autores no han confirmado estos
hallazgos. Oefelein y colaboradores estudiaron 35 pacientes con orquiectomía
y notaron que en un promedio de 33 meses después de la orquiectomía,
la testosterona promedio fue de 15 ng/dl (límites 10-30) en 32 de
los 35 pacientes que tenían niveles de testosterona de 20 ng/dl
o menos.
Sin embargo, hay otros ejemplos de cómo el método de TPA
puede impactar este resultado si el médico no está familiarizado
con los ejes pituitario/testicular y pituitario/adrenal como tambien de
la síntesis intraprostática de testosterona. Ketoconazole,
un excelente supresor andrógenos testicular y adrenal, con el tiempo
resultará en altos niveles de LH para compensar la supresión
de andrógenos testiculares. Lo importante con este hallazgo es que
los receptores de LH y FSH en las células del cáncer de
próstata pueden convertirse en factores significativos en el escape
del cáncer con terapia como ketoconazole. De ahí que, en
pacientes con ketoconazole, les aconsejamos el uso contínuo de agonístas
LHRH o de la adición de otros agentes como DES or PC SPES que bloquean
el LH de la pituitaria. Conociendo las diferentes modalidades para privar
de andrógeno a las células cancerosas, se requiere un entendimiento
de los meca-nísmos endocrinos que el cuerpo y el CP pueden utilizar
como atajos o diferentes vias para sobrepasar estas barreras.
II. Evaluación del grado de Privación de Andrógeno
Privación de Andrógeno implica función de eficacia.
Es difícíl sino imposible, comprender completamente los resultados
de TPA en el cáncer de próstata cuando los efectos funcionales
de privación androgénica no han sido evaluados. Verificar
si el nivel de castración (nivel sanguíneo de testosterona)
ha sido alcanzado y si éste se mantiene, es una evaluación
obligatoria en una adecuada TPA. Sin embargo, los médicos que administran
el TPA, raramente ordenan este exámen de laboratorio (testosterona
en sangre). En los miles de pacientes que buscan una segunda opinión,
la frecuencia de encontrar en los registros médicos el nivel de
testosterona es de un 5%. Se pueden imaginar como se puede evaluar la presión
sanguínea sin medir la presión o cómo evaluar la diabetes
sin medir el azúcar en la sangre? Los niveles sanguíneos
de testosterona DEBEN llegar a un nivel de castración usando la
mayorías de las formas de TPA y mantenerse allí, con mediciones
periódicas hasta que el médico se asegure de que esta meta
tan importante ha sido alcanzada. La evaluación de la privación
de andrógeno ordena que los niveles de testosterona sean medidos
cada mes durante TPA hasta que se alcance el nivel de castración
en dos ocasiones consecutivas. Los niveles de castración se definen
como testosterona <20 ng/dl (<0.69 nM/L). Esto confirmaría
que el ambiente hormonal ha sido satisfactoriamente alterado por TPA y
que la privación de andrógeno, por lo menos basado en la
evaluación de los niveles sanguíneos de testosterona ha sido
alcanzada.
Oefelein y Cornum han reportado fallas en alcanzar los niveles de castración
durante la terapia con agonístas del LHRH, por ejemplo Lupron® o
Zoladex®, usando la presentación de 84 días (3 meses).
5 de 38 hombres (13%) fallaron en alcanzar niveles de testosterona por
debajo de 20 ng/dl. Los autores sugirieron que se considerara la orquiectomía
en tales pacientes. Hemos descrito una evaluación diferencial de
tales pacientes en el ejemplar de Insights de Octubre 2000, que toma en
cuenta no sólo la posibilidad de una falla con los agonístas
de LHRH sino tambien la sobreproducción de andrógenos adrenales.
En otras palabras, a través de un laboratorio diferencial se puede
determinar si la adecuada supresión de LH a nivel de la pituitaria
por los agonístas de LHRH ha ocurrido. Si esto es confirmado con
un nivel sanguíneo de LH menor de 1.0, entonces los precursores
adrenales, DHEA-S y Androstenedione son evaluados para ver si están
elevados o por arriba de lo normal. Si esto es confirmado, entonces la
causa de los niveles de no castración de la testosterona es debido
a la excesiva producción de andrógeno adrenal y ya sea antiandrogenos,
ketoconazole o esteroides estarían indicados como opciones de tratamiento,
pero no una orquiectomía. Este abordaje es una manera más
científica de evaluar un paciente previo a considerar una orquiectomía.
Estudios recientes están tambien evaluando la profundidad de la
privación de testosterona con un reciente reporte de Kitahara y
colaboradores, el cual sugiere mejores respuestas clínicas con una
supresión de testosterona por debajo de 20 ng/dl.
Debería señalarse que la medición de testosterona
sanguínea, per se, puede no representar la evaluación biológica
más completa en nuestros esfuerzos para manipular el ambiente hormonal,
ya que por ejemplo la orquiectomía puede reducir los niveles sanguíneos
de testosterona hasta un 95% y alcanzar niveles de castración así dejar
entre un 25% a un 40% del DHT tisular todavía disponible para estimular
el crecimiento del cáncer. Por último, deberíamos
medir los niveles sanguíneos de testosterona para asegurar que hemos
obtenido los niveles de castración (<20 ng/dl) durante TPA.3
Mediciones iniciales y de seguimiento del DHT (un metabolito de la testosterona)
son pasos secundarios que hemos iniciado en adición a la evaluación
de los precursores adrenales de andrógeno (DHEA-S y androstenedione)
que luego son metabolizadas a Testosterona. Tales evaluaciones iniciales
(y otras durante el transcurso del tratamiento con TPA) aumenta nuestro
entendimiento de los elementos relacionados con el éxito o "falla" de
tales tratamientos. Esto es revisado con detalles en el ejemplar de Insight
Octubre 2000.
III. Evaluación de la población celular cancerosa
tratada con ADT.
Una evaluación de la efectividad del TPA necesita comprender la
población celular cancerosa que se trata con TPA. La manipulación
biológica y la estrategia de TPA está basada en la hipótesis
de que estamos tratando con un cáncer de próstata andrógeno
dependiente (CPAD) y con un cáncer de próstata andrógeno
independiente (CPAI). No podemos culpar al TPA por la falta de eficacia
si estamos tratando pacientes que tienen una población celular cancerosa
cuyo crecimiento es andrógeno independiente. No hay razón
para esperar que TPA causará apoptosis o arresto G1en la población
celular del CPAI. Irónicamente TPA es utilizada más frecuentemente
en pacientes con enfermedad metastásica quienes lo más seguro
tienen un componente significativo de PCAI. La mayoría de los pacientes
con CP avanzado que tiene estadíos clínicos de T3c a D2 tienen
clones tumorales que han sufrido mutación a CPAI. Cómo es
posible evaluar la eficacia del TPA en estudios clínicos que involucran
CP avanzado? Después de todo, debemos tratar con números
significativos de pacientes que tienen una población celular heterogénea
con una proporción significante de PCAI de la cual no se espera
que responda a una terapia dirigida primariamente a células cancerosas
andrógeno dependiente.
A. Obteniendo niveles iniciales de marcadores tumorales.
La función requiere que evaluemos la población celular que
va a ser tratada con TPA. Podemos hacer esto observando los efectos del
TPA sobre la función de la población celular que puede estar
presente. Si hay clones de células tumorales que están secretando
productos celulares (marcadores biológicos o biomarcadores) en la
corriente sanguínea y estos niveles de estos productos no son disminuídos
marcadamente por el TPA, podemos presumir que tales clones son independientes
de TPA, y por lo tanto parte de la población celular del CPAI. Por
lo tanto, necesitamos saber que los niveles iniciales de varios marcadores
biológicos antes de empezar TPA, y ver si todas las elevaciones
anormales de marcadores biológicos son por lo menos normalizados
por el TPA. Sin embargo, si no se alcanza el nivel de castración
de testosterona, entonces debemos presumir que el PCAI está presente
y reevaluar la estrategia de tratamiento. Los biomarcadores que hemos utilizado
son PSA, PAP, CEA, NSE y CGA. Sabemos que las elevaciones CGA y NSE conjuntas
son consistentes con una variante de CP llamada Carcinoma de Células
Pequeñas, el cual es la más sensitiva a la quimioterapia.
Además, elevaciones significativas de CEA en combinación
con cualquier otro marcador es más comunmente una manifestación
de CPAI.
B. Evaluando la extensión de la respuesta de los biomarcadores
al TPA.
Una población celular cancerosa que es esencialmente andrógeno
dependiente, se espera que responda grandemente al TPA con una caída
de PSA a niveles indetectables. Contrariamente, una población celular
cancerosa mixta o heterogénea que contiene PCAD y PCAI mostraria
una caída de PSA que no alcanzaría < 0.05 ni la mantendría
en este nivel. Una pista para tal heterogeneidad en la población
celular cancerosa puede ser encontrada en heterogeneidad de los marcadores
biológicos expresados por varios componentes celulares del tumor. Por lo tanto, una evaluación que creemos ha sido grandemente ignorada
es la evaluación de otros marcadores tumorales que reflejan una
población CPAI. El fundamento para este concepto fue reportado por
Steineck y colaboradores en 1996. Ellos evaluaron la respuesta a la quimioterapia
en pacientes diagnosticados con PCAI. Como se muestra en la Figura
2, aquellos
pacientes con una disminución de 50% o más de PSA o PAP tuvieron
una sobrevivencia promedio de 18.9 meses o 11.8 meses, respectivamente.
En contraste con pacientes que tuvieron una caída de 50% o más
en el PSA & PAP tuvieron una sobrevivencia promedio de 29.8 meses.
Este estudio señaló la importancia en la sobrevivencia en
tener ambos marcadores tumorales respondiendo a un tratamiento específico.
Esto indica que una respuesta pobre o ninguna a tratamiento en uno o más
marcadores indica resistencia al tratamiento administrado. Podemos usar
el mismo concepto en nuestra evaluación de hombres tratados con
TPA. Aquí, la falta de respuesta de los marcadores tumorales al
TPA indicaría la presencia de una población celular cancerosa
resistente a TPA (PCAI).
C. Evaluando el nivel de la res-puesta de los biomarcadores al TPA.
El nivel más bajo alcanzado al disminuír el PSA durante TPA
(nadir o PSAN) ofrece una información significativa que provee pistas
para distinguir entre la presencia de PCAD vs. PCAI. En el caso de una
enfermedad menos avanzada, cuando la población celular cancerosa
se espera que sea predominantemente PCAD, parece posible evaluar los efectos
de la apoptosis y/o arresto G1 durante TPA. La profundidad del
PSA nadir alcanzada con TPA es una expresión de la sensitividad de la célula
cancerosa al TPA que a su vez refleja la naturaleza de la población
celular cancerosa, asumiendo que se ha alcanzado un nivel de castración
de testosterona durante TPA.
Usando el exámen de PSA Ultrasensitivo, definimos a una población
de cáncer de próstata sensitiva como aquella en la cual se
alcanza un PSA nadir de <0.05 ng/ml y que es mantenida por lo menos
6 meses. En pacientes tratados consecutivamente con dos drogas (TPA2) o
tres drogas (TPA3) en una clínica comunitaria de oncología
dirigida exclusivamente a tratar en CP, el 90% de los pacientes tratados
con cualquiera de estos tratamientos alcanzaron y mantuvieron un PSA nadir
de <0.05 ng/ml dentro de los primeras cuatro meses de tratamiento. En
aquellos pacientes que no alcanzaron o mantuvieron un PSA de < 0.05
ng/ml, descubrimos que los clones cancerosos eran PCAI que estaban allí antes
de que se iniciara el tratamiento con TPA. En otras palabras, no estamos
induciendo al CPAI si solo tratamos el PCAD, lo que sucede es que el PCAI
ya estaba allí sin tratar y progresando.
Es por lo tanto es lógico concluír que los pacientes que
tienen una profunda caída en PSA hasta niveles indetectable y
que mantienen tales niveles durante TPA, son aquellos con una población
celular cancerosa predominantemente PCAD.12,13 En tal caso, TPA es de
un valor tanto terapéutico como prognóstico, ya que distingue
o discrimina pacientes que responden con una población celular
cancerosa sensitiva. Por el contrario, aquellos pacientes con una respuesta
por debajo de lo óptimo o una pobre respuesta al TPA, son aquellos
con una población significativa de PCAI donde TPA no se esperaría
mostrar beneficio. La literatura urológica contiene numerosas
publicaciones que correlacionan:
•
Poco progreso del CP con un alto porcentage en la caída del PSA
después de uno, tres o seis meses de TPA.
•
Un mejor prognóstico con mayor profundidad en el PSA nadir
durante TPA.
•
Un bajo PSA nadir durante la terapia neoadjuvante de TPA en el de que
la enfermedad esté contenida en el órgano al momento de
la prostatectomía.
El PSA nadir con dos drogas (TPA2) ha mostrado, según Zelefsky
y colaboradores, predecir el resultado en pacientes que reciben Radioterapia
3D Conformal. Los pacientes que no alcanzaron
un PSA nadir de 0.5 ng/ o menos después de tres meses de TPA2 (agonísta
del LHRH + anti-androgen) tuvieron una sobrevivencia de 5 años libre
de recurrencia de un 40% en comparación a un 70% si se alcanzaba
un PSA nadir de 0.5 o menos (ver Tabla 2). Tal diferencia en resultados
parece relacionarse
a la presencia o ausencia de una población celular cancerosa que
no está respondiendo al TPA2 y lo más seguro es que se disemine
fuera de los límites de la prostatectomía radical debido
a su naturaleza de PCAI.
Tabla 2. PSA después de 3 meses de ADT2
predice la respuesta a RT3DC
Este estudio involucra 213 pacientes con CP localizado clínicamente quien
recibió una dosis mediana de 73.6 Gy de RT3DC en el Memorial Sloan Kettering.
After Zelefsky y colaboradores.22 |
| PSA 3 meses después de ADT2 |
Sobrevivencia en 5 Años después
de RT3DC |
| = 0.5 ng/ml |
70% |
| > 0.5 ng/ml |
40% |
Estudios Clínicos Anteriores que involucran ADT en CP
avanzado.
En nuestra evaluación de pacientes con T3c, D1 y D2, deberíamos
asumir que la presencia de PCAI es un riesgo alto. Lo mismo sería
cierto para pacientes con GS de (4,3) o mayor o con un DNA aneuploide.
Si nuestras suposiciones son validas, no se esperaría que el TPA
erradicara o disminuyera marcadamente la población celular cancerosa
(o sus productos celulares o biomarcadores) cuyo crecimiento es independiente
de la hormona masculina. Podemos utilizar la elevación de otros
marcadores biológicos como evidencia circunstancial de que lo más
seguro es que PCAI está presente, especialmente si TPA no reduce
estos valores a límites normales. Esto es tambien confirmado por
la respuesta a corto plazo hasta allí como la caída de PSA
con TPA.
Por lo tanto, intentos por revisar los estudios comparando monoterapia
(TPA1) con la terapia con dos drogas (TPA2) son extremadamente difíciles
ya que todos los tópicos mencionados arriba no han sido evaluados
en estos estudios. No hay forma de saber si los pacientes con PCAD
or PCAI han sido escogido al azar por igual, ya que:
(1) Los niveles de castración de testosterona no fueron confirmados
en tales estudios.
(2) El PSA nadir no fue evaluado usando un PSA ultrasensitivo.
(3) No se hizo la medición de otros biomarcadores y sus respuestas
al TPA que sería reflejo de la presencia de PCAI.
Un importante y reciente estudio de Bolla y colaboradores demostró el
valor de la Radioterapia en combinación con tres años de
TPA en el caso de una enfermedad local avanzada (T3-T4) o con GS de alto
grado (8-10). El estudio no estratificó los pacientes basado en
la respuesta inicial al TPA. Basado en las muchas publicaciones aquí citadas,
se esperaría que aquellos pacientes que no tienen una profunda caída
del PSA y/u otros marcadores en respuesta al TPA sería aquellos
pacientes que tienen PCAI y lo más seguro con metástasis.
Aquellos pacientes con una profunda caída de PSA durante TPA representarían
a aquellos que han respondido bien al TPA solo. Desafortunadamente, los
pacientes no fueron evaluados con estas expectativas.
Otro importante estudio por Messing y colaboradores evaluó la sobrevivencia
en hombres con enfermedad D1 al momento de la prostatectomía, quienes
fueron escogidos al azar para recibir TPA inmediato comparado con TPA recurrente. Los resultados apoyaron la hipótesis de que aquellos hombres que
recibieron TPA inmediatamente después de la prostatectomía,
tuvieron una mejor sobrevivencia y un riesgo reducido de recurrencia. Sin
embargo, se podría postular que aquellos hombres que reciben TPA
al momento de la recurrencia, la mayoría tenía una enfermedad
más voluminosa con una mayor posibilidad de mutación a PCAI.
Si tales pacientes tratados con TPA han sido evaluados como aquí se
sugiere, es probable que CPAI pudiera ser identificado más temprano
y así cambiar la terapia a un régimen para el PCAI y con
ello un mayor grado de sobrevivencia. Scholz y colaboradores hicieron esto
en una reciente prueba piloto usando altas dosis de ketoconazole en hombres
que mostraban un creciente PSA con TPA convencional.
Conclusiones
Una respuesta significativa y mejoría en la sobrevivencia resultante
del TPA se esperaría ver en pacientes cuando:
1) Una sensitividad exquisita al TPA es demostrada por un descenso en el
PSA a niveles indetectables (<0.05 ng/ml) con la habilidad de mantener
estos niveles por muchos meses (por lo menos 6-12);
2) Se alcanzan niveles de castración de Testosterona (<20 ng/dl)
y se mantienen; y
3) No más clones celulares están presentes, como se refleja
con aumentos en PAP, CGA, NSE y/o CEA, que podría reflejar una mutación
a PCAI. Esto es especialmente cierto si las elevaciones de cualquiera de
estos marcadores no son normalizadas con TPA o muestran evidencia de una
elevación progresiva.
Lo anterior es una metodología oncológica basada en endocrinología
básica, debatida y asumida por consenso, incorporada en nuesto abordamiento
estratégico al tratamiento de CP. Debemos diseñar el tratamiento
de acuerdo a la naturaleza de la enfermedad para lo cual debemos escuchar
su biología.
Diez Conceptos que Usted Debería Obtener de Este Artículo.
1. TPA frecuentemente resulta en un aumento reflejo de hormonas
tróficas
por ejemplo: LH, ACTH, las cuales tratan de prevalecer sobre el TPA para restaurar
la testosterona a niveles normales. De ahí que el conocimiento de los
ejes hormonales y las repercusiones del bloqueo de andrógenos es esencial
para el éxito terapéutico.
2. TPA involucra cualquier manipulación que evite que los andrógenos
estimulen el crecimiento de las células del cáncer de próstata.
3. Verificando que el nivel en sangre de testosterona esta por debajo de
20 ng/dl (0.69 nM/L) es un paso esencial para un óptimo TPA que involucra
orquiectomía, un agonísta o antagonísta de LHRH, diethylstillbestrol,
dosis alta de ketoconazole, y compuestos estrogénicos incluyendo PC
SPES.
4. Nuevos estudios sugieren que bajando el nivel de testosterona por debajo
de 20 ng/dl puede resultar en una mejor respuesta clínica en el tratamiento
del CP. Tales resultados son suficientemente importantes para dar mérito
adicional a la evaluación clínica por validación.
5. La evaluación diferencial del eje hormonal en pacientes con un PSA
creciente con TPA es una forma lógica de descartar un TPA inadecuado
y evitar que el paciente sea mal diagnoticado como que tiene un Cáncer
de Próstata Andrógeno Independien-te (CPAI).
6. Desafortunadamente TPA es la más comúnmente usada en pacientes
con CP avanzado quienes lo más seguro tienen un componente significativo
de de PCAI. En tales pacientes, una respuesta inadecuada al TPA no es una falla
al TPA sino a un problema en definir la naturaleza de la población
celular del tumor.
7. La evaluación inicial de los marcadores además del PSA, por
ejemplo: PAP, CEA, NSE, CGA es especialmente importante en pacientes con alto
riesgo de PCAI. No podemos confiar solo en el PSA como el único indicador
a la respuesta en la ausencia de otros marcadores tumorales que tienen una
posibilidad significativa de elevación en pacientes de alto riesgo.
8. El nivel en la caída de PSA inicial y/o de cualquier otro biomarcador
en respuesta al TPA puede ser considerada una "prueba biológica
de stress" la cual permite una valoración de la población
celular del CPAD vs. CPAI.
9. Una elevación heterogénea de los biomarcadores, inicialmente
y durante el curso de esta enfermedad, es un hallazgo de la heterogeneidad
del tumor, PCAD más PCAI.
10. PSA hipersensitivo o ultrasensitivo es una forma poco costosa para indicar
la sensitividad del la población celular cancerosa para tratar con TPA
y establecer un diagnóstico más temprano del CPAI, si un PSA
nadir de < 0.05 ng/ml no se alcanza y mantiene.
|
Referencias:
Escuchando La Biología del Cáncer
de Próstata
1. Bartsch G, Rittmaster RS, Klocker H: Dihydrotestosterone and the concept
of 5a-reductase inhibition in human benign prostatic hyperplasia. Eur Urol
37:367-380, 2000.
2. Sciarra F, Sorcini G, Di Silverio F, et al: Plasma testosterone and
androstenedione after orchiectomy in prostatic adenocarcinoma. Clin Endocrinol
2:101-109, 1973.
3. Oefelein MG, Feng A Scolieri MJ et al: Reassessment of the definition
of castrate levels of testosterone: implications for clinical decision
making. Urology 56:1021-1024, 2000.
4. Halmos G, Arencibia JM, Schally AV, et al: High incidence of receptors
for luteinizing hormone-releasing hormone (LHRH) and LHRH receptor gene
expression in human prostate cancers. J Urol 163:623-9, 2000.
5. Ben-Josef E, Yang SY, Ji TH, et al: Hormone-refractory prostate cancer
cells express functional follicle-stimulating hormone receptor (FSHR).
J Urol 161:970-6, 1999.
6. Oefelein MG and Cornum R: Failure to achieve castrate levels of testosterone
during luteinizing hormone releasing hormone agonist therapy: the case
for monitoring serum testosterone and a treatment decision algorithm. J
Urol 164:726-729, 2000.
7. Kitahara S, Yoshida K, Ishizaka K, et al: Stronger suppression of serum
testosterone and FSH levels by a synthetic estrogen than by castration
or an LH-RH agonist. Endocr J 44:527-32, 1997.
8. Labrie F, Belanger A, Dupont A, et al: Science behind total androgen
blockade: from gene to combination therapy. Clin Invest Med 16:475-92,
1993.
9. Geller J, Albert J, Loza D, et al: DHT concentrations in human prostate
cancer tissue. J Clin Endocrinol Metab 46:440-444, 1978.
10. Steineck G, Kelly WK, Mazumdar M, et al: Acid phosphatase: defining
a role in androgen-independent prostate cancer. Urology 47:719-26, 1996.
11. Matzkin H, Eber P, Todd B, et al: Prognostic significance of changes
in prostate-specific markers after endocrine treatment of stage D2 prostatic
cancer. Cancer 70:2302-9, 1992.
12. Arai Y, Yoshiki T, Yoshida O: Prognostic significance of prostate specific
antigen in endocrine treatment for prostatic cancer. J Urol 144:1415-9,
1990.
13. Miller JI, Ahmann FR, Drach GW, et al: The clinical usefulness of serum
prostate specific antigen after hormonal therapy of metastatic prostate
cancer. J Urol 147:956-61, 1992.
14. Pace CM, Lam PM, Roehrborn CG, et al: Nadir PSA level as a predictor
of androgen independent progression. J Urol 163:181a, 2000.
15. Dijkman GA, Janknegt RA, De Reijke TM, et al: Long-term efficacy and
safety of nilutamide plus castration in advanced prostate cancer, and the
significance of early prostate specific antigen normalization. International
Anandron Study Group. J Urol 158:160-3, 1997.
16. Zagars GK, Sands ME, Pollack A, et al: Early androgen ablation for
stage
D1 (N1 to N3, M0) prostate cancer: prognostic variables and outcome. J
Urol 151:1330-3, 1994.
17. Fowler JE Jr, Pandey P, Seaver LE, et al: Prostate specific antigen
regression and progression after androgen deprivation for localized and
metastatic prostate cancer. J Urol 153:1860-5, 1995.
18. Stamey TA, Kabalin JN, Ferrari M, et al: Prostate specific antigen
in the diagnosis and treatment of adenocarcinoma of the prostate. IV. Antiandrogen
treated patients. J Urol 141:1088-90, 1989.
19. Furuya Y, Akakura K, Akimoto S, et al: Pattern of progression and survival
in hormonally treated metastatic prostate cancer Int J Urol 6:240-4, 1999.
20. Wildschutz Th, Janssen Th, Schulman C: Valeur prédictive du
taux sérique de PSA chez des patients ayant bénéficié d’un
traitment hormonal neoadjuvant avant prostatectomie radicale. Acta Urologica
Belgica 63:79-82, 1995.
21. Hachiya T, Kobayashi K, Ichinose T, et al: Impact of androgen deprivation
prior to radical prostatectomy for T1, T2 prostate cancer on the likelihood
of curative surgery. Nippon Hinyokika Gakkai Zasshi 88:936-44, 1997.
22. Zelefsky MJ, Lyass O, Fuks Z, Wolfe T, Burman C, et al: Predictors
of improved outcome for patients with localized prostate cancer treated
with neoadjuvant androgen ablation therapy and three-dimensional conformal
radiotherapy. J Clin Oncol 16:3380-3385, 1998.
23. Bolla M, Gonzalez D, Warde P, et al: Improved survival in patients
with locally advanced prostate cancer treated with radiotherapy and goserelin.
N Engl J Med 337:295-300, 1997.
24. Messing EM, Manola J, Sarosdy M, et al: Immediate hormonal therapy
compared with observation after radical prostatectomy and pelvic lymphadenectomy
in men with node-positive prostate cancer. N Engl J Med 341:1781-1788,
1999.
25. Scholz M, Strum S, Mittelman P: High-Dose Ketoconazole (Keto) and hydrocortisone
for hormone refractory prostate cancer (HRPC). Proc Amer Soc Clin Oncol
19:370a, 2000.